La discusión reciente por la renovación de la Ley de Pesca y el requerimiento de una empresa ante la FNE ha reflotado una larga discusión sobre la conveniencia de utilizar subastas en la actividad pesquera extractiva en Chile.
A pesar de que las licitaciones son muy comunes en Chile y el mundo, su uso ha sido limitado en la asignación de derechos de captura en pesquerías. Existe sólo un par de experiencias en el mundo donde se han utilizado subastas, pero donde no se han generado los efectos esperados. Los principales problemas han sido la reducción en las ganancias de las empresas que participan en las subastas, usualmente grupos de interés con mucho poder político, que han llevado a finalmente desechar el sistema.
En Chile las subastas se han aplicado en cuatro pesquerías y tres de ellas se encuentran actualmente cerradas. Sin embargo, culpar al sistema de subastas de este colapso es inadecuado. Esto se debe a una fijación inadecuada de la cuota, la existencia de captura ilegal y la incertidumbre biológica propia de las especies marinas. El problema más importante que ha existido en estas subastas es un diseño que ha propiciado que se paguen precios muy bajos por los derechos de captura, reduciendo los ingresos esperados para el estado por esta vía. Las pocas ocasiones en que los precios han aumentado es cuando nuevos agentes han intentado ingresar a la industria, situación que finalmente no ha ocurrido.
La discusión sobre el uso de subastas no tiene que ver con razones de eficiencia ni con el colapso de pesquerías, sino que con cómo se reparten los beneficios de las capturas. Los actores históricos defienden que son ellos quienes han desarrollado la actividad y deberían beneficiarse por ello. Quienes ven en este sistema una oportunidad para ingresar al mercado lo defienden. Una vez más se cumple el dicho: “Dime cuánto ganas y te diré qué opinas”.
La decisión de si incorporar o no un sistema de subastas debería hacerse en base a criterios técnicos y sobre todo requiere de un buen diseño de un sistema de subastas,
que considere las características específicas del sector pesquero en Chile. Por ejemplo, la gran concentración de la actividad en pocas empresas y el hecho que existen importantes grupos de presión en la actividad pesquera que probablemente realizarán todo lo posible por evitar el uso de este sistema de licitación. Una buena alternativa es diseñar un sistema de subastas dirigidas a empresas que tienen baja o nula participación en la pesquería, considerando sólo una pequeña parte de la cuota cada año. Esto debería permitir que nuevos actores ingresen al mercado y se incremente la recaudación fiscal por esta vía, pudiendo invertirse en mejorar la investigación y fiscalización de las pesquerías.
sábado, 8 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario